Con los años, nuestra obsesión por la calidad nos ha llevado a estar cada vez más integrados verticalmente. En pocas palabras, lo hacemos todo nosotros mismos porque de este modo podemos garantizar que nuestro producto sea de la mejor calidad. Esta evolución ha ido de la mano del enriquecimiento de la cultura de nuestra compañía, capaz de reunir equipos de personas con valores y comportamientos compartidos, así como la pasión por Games Workshop y sus clientes.